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OPINIÓN

¿AMLO el político más importante de este siglo?

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Andrés Manuel López Obrador (Fuente: Presidencia)

COLUMNA ||| Perfiles Políticos

Dicen que la confianza mató al gato. Andrés Manuel López Obrador se dice tranquilo porque asegura tener el respaldo de la mayoría. Sin embargo es un hecho que su popularidad ha caido 20 puntos –en promedio– en los últimos 12 meses. Dice él que es por el desgaste de combatir a conservadores corruptos.

Ello solo puede significar dos cosas: La primera que aquella oposición “moralmente derrotada” está haciendo su trabajo y se están creando los contrapesos que le den nivel a la democracia mexicana o la segunda: Que el presidente esté en la afirmativa de pensar y creer que solo en su gobierno se actúa con honestidad y sentido social.

Y puede no estar alejado de la realidad, si de los programas sociales se trata. Una de las encuestas más recientes, la de Buendía&Laredo señala que entre febrero de 2019 (26%) y febrero del 2020 (41%), los mexicanos encuestados piensan que los apoyos sociales en metálico, es lo mejor que ha hecho hasta ahora. 

Sin embargo solo es un punto a favor y que se contrapone a otros como son la seguridad, economía y combate a la corrupción, cuya aprobación ha caido 50% en promedio en el mismo lapso al igual que la aprobación sobre su trabajo, que se redujo de un 85 al 62% y en contraparte los que lo reprueban creció del 9 al 28%.

Cierto es que el gobernar tiene un costo político. A todos los presidentes mexicanos les pasa. Con el inicio de su sexenio inician con un capital que con el tiempo y sus decisiones se va gastando. López Obrador inició por las nubes, pero hoy a 15 meses de su asunción al poder, se sitúa en niveles aún superiores a los de Fox, Calderon y peña Nieto.

Sin lugar a dudas, López Obrador es el político más importante de este siglo en México y lo ha demostrado al paso de los años y las candidaturas presidenciales fallidas. Su cercanía con la gente, su preocupación por los pobres y su siceridad y liderazgo le han dado el apoyo de millones de mexicanos.

Pero no todo es miel sobre ojuelas. Hoy Andres Manuel López Obrador no es el mismo hombre  que aquel que gobernó al Distrito Federal (2000-2006), aún cuando su programa de gobierno guarde grandes similitudes a sus acciones al frente de la capital. Los años no pasan en balde y su modo de ver las cosas se ha quedado dos décadas (o más) atrás.

Y esto podría explicar porqué la aceptación de López Obrador ha perdido terreno entre los mexicanos con mayor preparación –universitarios en todos sus niveles–, que ha caido de un 79 al 43%. Sin embargo, entre quienes tienen primaria y hasta preparatoria, se mantiene entre 69 y 67% respectivamente. De un 87% de aprobación inicial.

Bien podría explicarse que ello ocurra porque ese grueso de la gente que lo apoyó durante su última campaña presidencial, pensó que habría un verdadero cambio, una vuelta de timón, pero el nulo crecimiento económico y la creciente violencia –incluido el combate al narcotráfico–, ha provocado un gran desencanto.

Por ello hay otro número en declive y es el que corresponde a hombres (84%) y mujeres (85%) medido hace un año y que se redujo hasta un 62%. Igual ocurre con los grupos por edad, que de una aprobación máxima del 87% ha disminuido al 67% (19-29), 61% (30-45) y 60% (46 o más).

Por lo tanto no es extraño que millones de mexicanos piensen ahora que López Obrador no cumplirá todo lo que ha prometido y por más que insista que “vamos bien” y que eche la culpa a los gobiernos neoliberalistas, nos deja la sensación que los problemas nacionales no pueden enfrentarse solo con retórIca desde su pulpito mañanero.

Francisco J. Siller
Periodista
EDITOR DEL SITIO
informate.com.mx

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A qué buena medicina…

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Porbaldo

Arden las redes con el ungüento vitacilina y el monero Baldo lo sabe

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OPINIÓN

Derecho torcido…

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Agustín Guerrero, político

Es de llamar la atención el acuerdo del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación del 15 de septiembre a unas horas del inicio de la aplicación de la encuesta de reconocimiento organizada por el INE para la renovación de dirigentes de Morena.

El acuerdo de marras ordena al INE modificar los Lineamientos y la Convocatoria para considerar la paridad de género en la integración del órgano de dirección de Morena, además le ordena fundar y motivar las razones de una encuesta de reconocimiento que dejaría en solo 6 candidatos para cada cargo, para participar en una segunda encuesta definitiva, y finalmente, otorga a los aspirantes que se registraron y que fueron excluidos por el INE a participar en la encuesta, poder ser considerados nuevamente. Todo esto en un plazo de 72 horas.

Lo primero que habría que decir, es que este acuerdo del TEPJF violenta el principio de certeza. Una vez iniciado un proceso ya no se pueden modificar las reglas. Si el Tribunal hubiera querido acotar estos temas a su criterio, lo pudo haber hecho desde su sentencia. No lo hizo.

En los hechos, el proceso se suspende hasta que el Consejo General del INE se reúna y acuerde las modificaciones ordenadas por el Tribunal. Explico a continuación los efectos prácticos de este acuerdo.

Quien gane la encuesta para la presidencia de Morena, determina el género de quien ocupe la secretaría general. Si la presidencia la gana un hombre, obligadamente la secretaría general la ocupará una mujer y, por el contrario, si la presidencia la gana una mujer, la secretaría deberá ser ocupada por un hombre, independientemente de si esa persona haya ganado ó no la encuesta para la secretaría general.

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En los hechos obliga a los aspirantes a la secretaría general a respaldar a los candidatos a la presidencia distintos a su género. De otra manera estarían cancelando sus propias posibilidades y aspiraciones.

El segundo punto, se puede motivar a partir de la opinión de las encuestadoras, que manifestaron que para hacer “manejable” y consistente la encuesta, el máximo de nombres a preguntar es de seis. Se registraron 51 aspirantes a la presidencia y 54 a la secretaría general. Luego del primer filtro del INE estos números se ajustaron a 35 a la presidencia y 36 para el otro cargo. Vendría ahora una “encuesta de reconocimiento” para que darán solo los seis que hayan tenido más menciones. Este acto se iba a realizar del 16 al 22 de septiembre. Ya no será. Se tendrá que ajustar, por razón del tercer elemento del acuerdo.

Las 33 personas que había sido eliminadas por el filtro aplicado por el INE, prácticamente las “revive” el Tribunal. Podrán presentar otros elementos que comprueben su militancia en el partido y si así lo hacen, tendrán que ser reincorporados al proceso. Lo más seguro es que eso ocurrirá. Con lo cual, la “encuesta de reconocimiento” tendrá que ajustarse, tanto en el número de quienes participan como en los días en que deberá de aplicarse. Esto hace prácticamente imposible que los tiempos considerados en la Convocatoria emitida por el INE se cumplan.

Este acuerdo del Tribunal abre la puerta para que este proceso surrealista se siga descomponiendo e incluso en un punto extremo, llegue a reventar. No se necesita ser muy ducho para saber quien o quienes serían los beneficiarios, si este proceso para renovar a los dirigentes de Morena se suspendiera y tronara, como lamentablemente podría suceder.

Y pensar que todo pudo ser mas sencillo y resuelto a plenitud, internamente.

*Agustín Guerrero,
candidato a la Secretaría General de Morena

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EM

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OPINIÓN

Ahí viene el coco… No, no, son las feministas

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Fuente: Presidencia

COLUMNA ||| Perfiles Políticos

Es notorio que al presidente Andrés Manuel López Obrador no le “cae el veinte” respecto al movimiento feminista, que se está convirtiendo en el “coco” de su gobierno. Un tema que prefiere evitar, al que le da la vuelta y “saca el bulto”.

Y el caso es que él no se siente parte de la solución a la problemática de las mujeres, más bien las ve con una actitud de amoroso abuelo que piensa que todo puede arreglarse con un buen abrazo. Amor y paz, diría.

Esta semana las féminas –ambas reporteras– lo pusieron de cabeza, ante la denuncia de violencia hacia ellas, ahí en el Palacio Nacional. Las protagonistas, Verónica Villalvazo, mejor conocida como “Frida Guerrera” e Isabel González.

Los hombres protagonistas, Marco Antonio Olvera y Paul Velázquez. Dos que se dicen periodistas, son blogueros con acreditación y que forman parte de ese sequito aplaudidor que pulula en “las mañaneras”.

Como Poncio Pilatos, el presidente prefirió “lavarse las manos” y esquivar el golpe, cuando de él se esperaba una actitud diferente. Para él perdón y olvido y muchos abrazos son la solución.

Dada su investidura presidencial no puede encarar los problemas como lo haría un maestro de escuela luego de una pelea entre sus alumnos. No puede obligar a estas dos mujeres ofendidas a que le den la mano al ofensor y lo perdonen.

Lo grave es que ante las denuncias de violencia, de ataques, su gobierno no esté dispuesto a brindarles la protección, a garantizar que su seguridad personal no será transgredida, que no se tomen medidas para que ello no vuelva a ocurrir.

Las intervenciones de Frida e Isabel en las mañaneras del miércoles y jueves le mataron la nota al presidente. Cierto es que los anuncios de Santiago Nieto (UIF) y Graciela Marquez Colin, se vieron deslucidos. La nota es la nota.

Nieto presento un informe sobre las investigaciones que llevan a cabo, de los miles de millones bloqueados y Marquez, sobre las Tandas del Bienestar. Temas que le gustan al presidente y le permiten explayarse a su gusto.

Tanto frida, como Isabel soltaron una andanada de preguntas que lo desconcentraron y desconcertaron. Ninguna de las dos obtuvo la respuesta esperada, no fue más alla de buscar concordia. No hubo siquiera un llamado de atención, un regaño.

Hace algunos años, las mujeres bajaban la vista y guardaban silencio. Hoy es diferente, van de frente y defienden sus derechos y conquistan un lugar preponderante en una sociedad que estuvo dominada –y pretende seguir– por el genero masculino.

Que una reportera presente una denuncia de agresión por parte de otro sedicente reportero no es algo común y mucho menos en una conferencia de prensa con el Presidente de la República.

Pero el asunto va más allá. Forma parte de esa escalada de violencia y polarización que López Obrador ha impulsado desde el primer día de su mandato, de sus calificativos de prensa “fifi”, de acusar a los que lo critican de ser conservadores, adversarios.

Así que no debe extrañarle que esos dos paleros, protagonistas de los ataques verbales y amenazas a las periodistas, se sientan de alguna forma protegidos y solapados desde el poder onmimodo que se ejerce desde Palacio Nacional.

Y no solo me refiero al presidente, sino a quienes lo rodean y que hacen lo que sea por quedar bien, que dan la palabra a los aduladores y la regatean a los verdaderos profesionales que podrían ponerlo en aprietos.

Andrés Manuel López Obrador es un hombre transparente, no oculta cuando algo no le gusta. La sonrisa se le borra y el gesto adusto le surge y pierde las formas que tanto cuida. Los monosilabos le salen a modo de respuestas.

Francisco J. Siller
Editor de
Infórmate

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