Connect with us

OPINIÓN

Derecho torcido…

Avatar

Publicada

en

Agustín Guerrero, político

Es de llamar la atención el acuerdo del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación del 15 de septiembre a unas horas del inicio de la aplicación de la encuesta de reconocimiento organizada por el INE para la renovación de dirigentes de Morena.

El acuerdo de marras ordena al INE modificar los Lineamientos y la Convocatoria para considerar la paridad de género en la integración del órgano de dirección de Morena, además le ordena fundar y motivar las razones de una encuesta de reconocimiento que dejaría en solo 6 candidatos para cada cargo, para participar en una segunda encuesta definitiva, y finalmente, otorga a los aspirantes que se registraron y que fueron excluidos por el INE a participar en la encuesta, poder ser considerados nuevamente. Todo esto en un plazo de 72 horas.

Lo primero que habría que decir, es que este acuerdo del TEPJF violenta el principio de certeza. Una vez iniciado un proceso ya no se pueden modificar las reglas. Si el Tribunal hubiera querido acotar estos temas a su criterio, lo pudo haber hecho desde su sentencia. No lo hizo.

En los hechos, el proceso se suspende hasta que el Consejo General del INE se reúna y acuerde las modificaciones ordenadas por el Tribunal. Explico a continuación los efectos prácticos de este acuerdo.

Quien gane la encuesta para la presidencia de Morena, determina el género de quien ocupe la secretaría general. Si la presidencia la gana un hombre, obligadamente la secretaría general la ocupará una mujer y, por el contrario, si la presidencia la gana una mujer, la secretaría deberá ser ocupada por un hombre, independientemente de si esa persona haya ganado ó no la encuesta para la secretaría general.

¡Sigue a 8cuartosMX en YouTube!

En los hechos obliga a los aspirantes a la secretaría general a respaldar a los candidatos a la presidencia distintos a su género. De otra manera estarían cancelando sus propias posibilidades y aspiraciones.

El segundo punto, se puede motivar a partir de la opinión de las encuestadoras, que manifestaron que para hacer “manejable” y consistente la encuesta, el máximo de nombres a preguntar es de seis. Se registraron 51 aspirantes a la presidencia y 54 a la secretaría general. Luego del primer filtro del INE estos números se ajustaron a 35 a la presidencia y 36 para el otro cargo. Vendría ahora una “encuesta de reconocimiento” para que darán solo los seis que hayan tenido más menciones. Este acto se iba a realizar del 16 al 22 de septiembre. Ya no será. Se tendrá que ajustar, por razón del tercer elemento del acuerdo.

Las 33 personas que había sido eliminadas por el filtro aplicado por el INE, prácticamente las “revive” el Tribunal. Podrán presentar otros elementos que comprueben su militancia en el partido y si así lo hacen, tendrán que ser reincorporados al proceso. Lo más seguro es que eso ocurrirá. Con lo cual, la “encuesta de reconocimiento” tendrá que ajustarse, tanto en el número de quienes participan como en los días en que deberá de aplicarse. Esto hace prácticamente imposible que los tiempos considerados en la Convocatoria emitida por el INE se cumplan.

Este acuerdo del Tribunal abre la puerta para que este proceso surrealista se siga descomponiendo e incluso en un punto extremo, llegue a reventar. No se necesita ser muy ducho para saber quien o quienes serían los beneficiarios, si este proceso para renovar a los dirigentes de Morena se suspendiera y tronara, como lamentablemente podría suceder.

Y pensar que todo pudo ser mas sencillo y resuelto a plenitud, internamente.

*Agustín Guerrero,
candidato a la Secretaría General de Morena

LEE Obama habla de una tierra prometida… en Washington

EM

Sigue leyendo
Anuncio
Click para comentar

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Noticias

EN BREVE ⚡ | Última oportunidad para Lozoya

Avatar

Publicada

en

ESPECIAL

En Breve Noticias ⚡ | Se le acabó el tiempo a Emilio Lozoya | AMLO revisará el caso de Octavio Ocaña | Checo Pérez enciende motores en Reforma | Adiós a la Casa de Papel | Laika fue lanzada al espacio hace 67 años y más noticias…

Sigue leyendo

Noticias

El juego del calamar, la farsa del cristal y el acero

Felipe Monroy

Publicada

en

ESPECIAL

México. No es simple coincidencia que la popular serie El Juego del Calamar (Hwang Dong Hyuk, 2021) y la multipremiada cinta ‘Parásitos‘ (Bong Joon Ho, 2019) provengan del mismo ambiente y entorno: una sociedad asfixiada por las dinámicas del capital, la desigualdad, el utilitarismo y el mercado.

Son oscuras representaciones de la comedia humana esclavizada por los imperativos del dinero y la crispación.

Es cierto que ambas producciones (junto al poderoso fenómeno K-Pop) han puesto a Corea del Sur en el radar del mainstream cultural; sin embargo, sus historias no sólo reflejan los perfiles de la nación asiática; por el contrario, con sagacidad, desnudan la naturaleza más oscura del neoliberalismo ideológico sobre la persona humana: las consecuencias de una doctrina de satisfacción y autopreservación sustentada en el deseo individual.

Quizá por ello, El Juego del Calamar ha sido tan rápidamente adoptada por la gran audiencia. Es fácil empatizar con todo lo que allí ocurre, el espectador se ha identificado tan rápido que la producción de disfraces y parafernalia de la serie se comercializa prácticamente en cada crucero citadino; niños y adolescentes practican en los patios los juegos de la historia; y, casi todas las culturas han recreado con sátira cómo serían los juegos en su propio contexto.

Así, una matrioshka gigante asesina aniquila rusos en el juego ‘luz verde, luz roja’ o un mexicano casi sufre un colapso de ansiedad desenvolviendo un mazapán sin romperlo como en el juego de las galletas de azúcar y los británicos han sugerido que uno de estos juegos mortales podría ser su famoso ‘Bulldog‘.

Que tanta gente se sienta identificada sólo puede significar que compartimos las angustias del mismo sistema. Un régimen neoliberal de autoexplotación que el filósofo Byung-Chul Han ha criticado ácidamente: “La explotación a la que uno mismo se somete es mucho peor que la externa, ya que se ayuda del sentimiento de libertad… La gente está volviendo su agresión contra sí misma. Esta autoagresividad hace que los explotados no estén tan inclinados a la revolución como a la depresión”.

En la serie, casi todos los personajes podrían encajar en aquella descripción: La libre elección de cada jugador los conduce una y otra vez a intentar remediar sus singulares conflictos someténdose a pruebas autodestructivas cuyo improbable y casi inaccesible escenario final es la cúspide de cierto privilegio que les permiten los dueños del dinero.

Nadie los ha obligado, por eso no hay contra qué rebelarse; nadie habrá de morir con virtud o indignación ante el sistema, por el contrario, perecerán sorprendidos por la súbita conciencia de su deprimente existencia. Dice Byung-Chul Han: “Resulta muy difícil rebelarse cuando víctima y verdugo, explotador y explotado, son la misma persona”.

El Juego del Calamar‘ es una pequeña muestra de lo grave y profundo que la esencia del ser humano puede ser trastocada bajo el neoliberalismo y el sistema tecno-capitalista. La desigualdad se muestra ostentosamente sin que nadie repare en ella; la muerte de uno se reduce a la acumulación de bienes en otro; al nombre lo sustituye el número y el uniforme; el éxito individual conduce inexorablemente a hacerse verdugo del prójimo; la insatisfacción provoca hartazgo en el débil y aburrimiento en el poderoso, al primero lo obliga a sobrevivir mientras el segundo crea distracciones obscenas.

En todo caso, nos identificamos en la asfixia que provocan las deudas o la búsqueda de inalcanzables, en la salvaje competencia por la supervivencia, en el inconsciente y anónimo canibalismo con el que nos descuartizamos permanentemente en las redes sociales o en nuestros personales ‘campos de trabajos forzados’.

La reclusión en El Juego del Calamarparece una prisión de cristal y acero: sólida y diáfana. Y a lo largo de la serie, estos dos elementos irán mostrándose como sutiles símbolos de este nuevo sistema de opresión. A veces evidentes y otras más figurativas, las características del acero y el cristal (versatilidad y resistencia; transparencia y pureza) irán acompañando el drama pero también revelando su farsa.

Acero y cristal se encuentran en la cruel muñeca robótica y su implacable juicio a través de sus prístinas pupilas; en los cristales de azúcar que ceden ante el punzón de la aguja; en los pesados grilletes y la guillotina; en las dramáticas canicas; en el puente de vidrio; en el cuchillo homicida; en el cofre transparente donde se acumula la vida de los perdedores en forma de dinero; en el ventanal voyerista donde se asoman las desgracias ajenas o en la máscara del verdugo mayor. La cúspide de estos elementos son, sin embargo, las máscaras de impenetrable cristal dorado que sólo los poderosos pueden usar; dueños de la cárcel figurativa, cárcel de metal y cristal donde los miserables persiguen la subsistencia de sus sueños.

Sólo dos personajes evitan casi todo el tiempo ‘jugar ese juego donde todo el mundo hace trampa’, aunque en la frontera del miedo ceden a su posición original de debilidad y de poder. El primero y el último concursantes son quienes, paradójicamente, al final de la travesía se reconocerán como último y primero del juego; reconocerán que ni el cristal es siempre transparente y ni el acero siempre sólido; y eso los conduce a su actitud final: el cinismo o la resiliencia.

La resiliencia conlleva actos heroicos tan sutiles que el héroe casi no se distingue: Un hombre que auxilia y se permite recibir ayuda, que ante la impaciencia no usa el filo del metal sino la más suave de las armas, que protege al anciano y al débil, que que confía en el liderazgo de otro sin dejar de reconocer y cuidarle sus debilidades humanas.

Es un hombre que se indigna frente a la injusticia pero se comprende incapaz de ciertas decisiones morales, es un jugador que perdona, que expresa ternura, que sufre por su propia monstruosidad, que recapacita y tiende la mano. Es, será, el único personaje que se sacrificará sin cálculos ni venganzas sino con el honesto deber de ayudar al desconocido.

Frente a la farsa tecno-capitalista, el héroe promueve la colaboración; frente a la sociedad de autoexplotación, se permite la contemplación y la moderación; frente al cristal y el acero, el héroe abraza la lágrima y la piel, la sangre y el sudor; frente al miedo, la esperanza; frente a la autopreservación, el sacrificio; frente al cinismo, la caridad.

Pero, como apuntó Byung-Chul Han “la era de la prisa no tiene acceso a la belleza ni a la verdad. Sólo en una contemplación prolongada, incluso en una moderación ascética, las cosas descubren su belleza, su esencia fragante”.

Por ello, el héroe requerirá un año entero para contemplar y privarse de todos los bienes para finalmente sentir el peso de su deber en la realidad que sigue sufriendo injusticias en la jungla de cristal y acero. Su última elección es esa ‘esencia fragante’ que revela el incuestionable camino hacia la ardua virtud.

*Felipe Monroy
PERIODISTA

@monroyfelipe

Sigue leyendo

Noticias

A qué buena medicina…

Avatar

Publicada

en

Porbaldo

Arden las redes con el ungüento vitacilina y el monero Baldo lo sabe

Twitter @porbaldo

Sigue leyendo

Más vistas